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Tirada cruz celta

 Significado de la tirada de la Cruz Celta

El significado, en sí mismo, de esta tirada, consiste en que revela el mundo interior del consultante y sus repercusiones en su esfera exterior. La mítica, prestigiosa y ancestral tirada de la cruz celta es muy versátil, en cuanto a que es posible llevarla a cabo con una muy buena cantidad de mazos o barajas, más no con todas. 

Es así como, por ejemplo, esta tirada es de lo más propicia para hacerla con el Tarot de Marsella, el Tarot Gitano, el Egipcio, el de Lenormand y el de Rider Waite, además de la Baraja Española.  Anotemos, de paso, que no es muy propicia para llevarla a efecto con el Tarot de Crowley, para sólo mencionar una de las barajas con las que no es recomendable hacerlo. Es preciso mencionar, sin embargo, que todo depende, en buena medida, de cada experto tarotista. 

Ello, por cuanto algunos  profesionales de la cartománcia suelen utilizar las diversas tiradas, indistintamente, con cualquier tipo de baraja o mazo. Anotemos, además, que la tirada cruz de celta se hace en forma de cruz obviamente y como su mismo nombre lo indica. Sin embargo de lo anterior, debemos anotar que tiene grandes diferencias con la Tirada de la Cruz Simple. De otra parte, es necesario hacer mención de que no existe una sola modalidad de la tirada celta de la cruz.

Objetivo de la tirada de la cruz celta ¿En qué nos puede ayudar?

Esta importante y apetecida tirada se realiza con todas las cartas de la baraja, esto es, con los Arcanos Mayores y los Arcanos Menores. Esta es una de sus características más distintivas. Ahora, se trata de una tirada que está destinada a responder a una pregunta específica, concreta y sin ambigüedades. En tal virtud, nos puede ayudar en todos los ámbitos de la vida del ser humano y, más específicamente, en los más sensibles como lo son la salud, el dinero, el trabajo, los negocios, el amor de pareja y las relaciones sociales y amistad. 

Ahora, en vista de que la Cruz Celta representa movimiento, es preciso analizarla y observarla como un organismo vivo que se desarrolla coherentemente.  Por lo tanto, la tirada de tarot cruz celta sirve para develar el estado interno pero, también, su reflejo en las situaciones externas de quien está consultando durante la sesión esotérica. Además de ello, la Cruz Celta nos enseña la riqueza que lleva, en sí misma, una situación determinada, transformándose en una excelente herramienta de descubrimientos.  De otra parte, el pasado, el presente y el futuro también son objeto de esta tirada.

 ¿Qué tipo de consultas resuelve? ¿Cómo deben ser las consultas?

En términos muy concisos y contundentes, digamos que la tirada de cartas cruz celta es propicia para resolver todo tipo de consultas siempre y cuando, eso sí, se trate de preguntas/consultas muy concretas y específicas. Ahora, dentro de este rango está, por ejemplo, un interrogante que dé lugar a una respuesta equivalente a un “Sí” o un “No”. No es que sea similar a la tirada del sí o no, lo que sucede, más bien, es que hay puntos de intersección entre todos o, por lo menos, entre casi todos los tipos de tiradas del tarot que existen. 

En este orden de ideas, digamos que la tirada en cruz celta es de lo más propicia para resolver cualquier clase de interrogante. Sin embargo de lo anterior, no podemos dejar de lado un principio, según el cual, la esencia de esta maravillosa ciencia ancestral no es, solamente, adivinatoria sino, además, consejera sobre casi todos los aspectos de la vida del consultante. Ahora, los consejos los da la tirada, pero su interpretación por parte del experto cartomántico es el canal para que el consejo le llegue a quien está consultando. 

¿Cómo se hace la tirada de la cruz celta

En primer término, es necesario realizar la sesión esotérica en un lugar silencioso y tranquilo, al tiempo que debemos encender una vela de buena calidad. Luego, el experto le debe indicar al consultante que se relaje, durante unos 8 o 10 minutos. Posteriormente, es preciso que quien está consultando al tarot escriba la pregunta en una hoja de papel.

Enseguida, el tarotista debe barajar muy bien las cartas, al tiempo que se debe concentrar en la pregunta que ha escrito quien está en consulta.  Veamos, ahora sí, los pasos procedimentales de la tirada en cruz celta.

El primer paso, como ya lo anotamos, es barajar como ya lo dijimos, mientras se piensa en la pregunta del consultante. Luego, se colocan las cartas sobre la mesa en un montón y, además, boca abajo para, luego, hacer la pregunta en voz alta. A partir de este instante, ya podemos empezar a “construir” la Cruz Celta con todos los Arcanos de la baraja, esto es, con los Mayores y los Menores. 

Aclaremos, de paso, que algunos expertos acostumbran indicarle al consultante que corte la baraja en tres pilas o montones, luego de haber sido barajado el mazo. Estos tres grupos se disponen, boca abajo, de izquierda a derecha. Todo depende de las preferencias del experto y, por sobre todas las cosas, de las características personales de quien está en consulta. Ahora, algunos expertos toman la primera de las cartas de cada uno de los tres grupos que hemos mencionado, para develar el  significado de la tirada cruz celta.

Lo anterior, con el fin de formarse una idea general de lo que se va a poder ver en la tirada. Si no es el caso o, en otro sentido, si este proceder no es del gusto del tarotista, sólo se cogen las tres pilas o montones de izquierda a derecha, de tal manera que las estemos sintiendo boca abajo en la palma de la mano izquierda. Luego, es necesario comenzar a repartirlas como ya lo hemos indicado en párrafos anteriores. 

Si vamos a realizar, por ejemplo, una tirada cruz celta con baraja española o con cualquier otro mazo, tendremos que la primera carta se debe colocar sobre el significador. La segunda, se ubica a la derecha de la anterior. La tercera se coloca en la parte de abajo del significador. La cuarta se coloca en la parte izquierda del significador. La quinta carta se ubica en la parte superior del significador. Veamos los pasos que siguen.

Luego de lo que acabamos de describir, es preciso hacer una hilera en posición vertical, a la derecha de la cruz que ya hemos “construido” con las cartas iniciales. Esa hilera se hace con las cuatro cartas que sobraron, empezando con la séptima carta por debajo. En este punto, ya debemos tener un grupo de 10 cartas junto al significador. En caso de que haya mayor presencia de Arcanos Mayores  que de Menores, el tarot nos está develando que hay fuerzas muy poderosas en movimiento o, bien, que dichas fuerzas tienen una gran influencia en el subconsciente del consultante. 

En la interpretación de la tirada de la cruz celta es necesario tener en cuenta, además, que en caso de que el significador esté cubierto por una figura de cualquiera de los Palos, es preciso mirar muy bien las restantes cartas. Ello, con el fin de determinar si el significador se encuentra apuntando al consultante o a otra persona. 

Significado de cada carta según su posición 

Las posibilidades son infinitas, por cuanto no podemos saber, a priori, cuales son las cartas que saldrán en la respetiva tirada. Sin embargo, haremos alusión a unos cuantos ejemplos, para una mejor ilustración por parte de nuestros lectores. Así las cosas, tenemos lo siguiente:

Carta No.  1: a la primera carta que se ubica por encima del significador, la podríamos llamar “¿Qué le ocurre?”, e indica el principal problema y/o deseo de quien está en consulta, en el presente

Carta No. 2: a la segunda carta que, dicho sea de paso, se ubica cruzada sobre la primera carta, la podríamos denominar “Lo que se cruza” y significa los obstáculos que tiene quien está en consulta, respecto de su pregunta principal (y concreta, recordemos). Representa la influencia inmediata de esos obstáculos a los que acabamos de aludir. La tirada de tarot cruz celta es muy clara y contundente, como lo hemos podido apreciar. 

Carta No. 3: a la tercera carta, la podemos llamar “Lo que está por encima de ti” y representa el objetivo más importante de quien consulta al tarot, mediante esta ancestral y pretendida tirada de la cruz celta. Claramente y como lo acabamos de anotar, esta carta significa el objetivo

Carta No.  4: a esta carta, la podríamos denominar “Esto es lo próximo” y, como lo podemos ver en la imagen, está ubicada  la derecha de la carta central por sobre la cual está dispuesta, recordemos, la carta No. 2, que se ha colocado cruzada. Esta lámina No. 4 representa el siguiente hecho, situación y/o circunstancia que se presentará en la vida de quien está solicitando la tirada cruz de celta

Carta No.   5: la podemos denominar “Lo que está por debajo de ti”, al tiempo que se coloca, como lo podemos apreciar en la imagen, en la parte inferior de las dos cartas centrales (la 1 y la 2). Además, anotemos que representa la historia que, en el fondo, está influyendo para que el consultante se encuentre en la situación actual. Puede tratarse de hechos, situaciones y/o circunstancias internas o, bien, externas al consultante mismo, pero siempre referentes al pasado y, más específicamente, a lo que está influyendo, así sea muy lejano en el tiempo (hacia atrás), para que su presente esté como, de hecho, está. 

Puede tratarse, además, de una persona que, en el pasado, influyó para que el presente sea el que es, al tiempo que otra posibilidad, en cuanto a lo que esta carta representa, es el temperamento fuerte que haya podido tener quien está consultando el tarot mediante la tirada cruz de celta. Esta última posibilidad es observable, mediante una lectura un poco más compleja por parte del experto tarotista.

Carta No.  6: es posible denominarla “Esto es lo que se encuentra detrás de ti”, al cabo que representa lo que acaba de sucederle, en el pasado más próximo o, lo que es lo mismo, en los últimos días respecto del día de la tirada. Aunque se trate del pasado más próximo, de todas maneras conlleva una dinámica tal, que podría considerársele como una condición presente. Además de la carta No 5, esta (la 6) es de las más complejas, por cuanto envía mensajes bastante sutiles que, como tales, son de difícil interpretación, por lo que la sapiencia y experticia del tarotista es muy importante. 

De otra parte, pero en la misma dirección conceptual, debemos tener en cuenta que, con lo que se puede leer (interpretar) de la tirada, hasta este punto, es posible que ya tengamos la respuesta definitiva a la (o las) preguntas de quien está en consulta. Pero, eso sí, el experto debe estar muy seguro de ello, porque también es muy posible que el significado de la tirada cruz celta deba ser descubierto mediante las cartas posteriores. 

Carta No. 7: esta carta representa la actitud, los sentimientos e, incluso, los pensamientos actuales del consultante, además de sus acciones en el tiempo presente. En caso de que estos sean negativos, el tarotista debe emprender una de sus tareas más importantes: aconsejar a quien le está consultando, para evitar que el problema actual se agudice y, de paso, para que logre los objetivos propuestos.

Carta No. 8: se ubica sobre la número 7 y representa el entorno del consultante. Por entorno, se entiende las fuerzas externas (sean buenas o negativas), las personas y los hechos que están influenciando al consultante. 

Carta No. 9: se coloca por encima de la No. 8 y, dentro de la interpretación de la tirada de la cruz celta, esta carta representa las esperanzas, los miedos y los temores de quien está consultando este magnífico Oráculo, en relación con el resultado, el logro o el objetivo que está persiguiendo el consultante. Según algunos expertos, esta carta representa, en cambio, algo que quien está en consulta debe saber

Carta No. 10: se ubica por encima de la carta No. 9, al tiempo que representa el resultado final posible que, de alguna manera, coincide con el futuro más próximo del consultante. Sin embargo, ese resultado debe asumirse como parcial, tal y como se debe hacer con cualquier tirada y con cualquier baraja que se utilice, por cuanto no se trata de una “sentencia fatal e inapelable”. Es posible que, siguiendo los sabios consejos del experto tarotista, el cliente pueda modificar ese resultado que, más que final, lo podríamos llamar “parcial”, por lo acabado de anotar.