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Sugerencias y consejos al consultante

Aconsejar y sugerir al consultante: Un paso trascendental   

Más allá de constituir adivinaciones o, bien, predicciones, las lecturas de las tiradas les indican a los tarotistas las pautas que los consultantes deben seguir, con el fin de solucionar un problema o conseguir lo deseado. En otras palabras, digamos que las lecturas no constituyen sentencias inapelables, ni más faltaba.

El tarot es algo así como un camino hacia el desarrollo personal, espiritual, económico o profesional, según haya sido el motivo específico de la consulta.  Si, por ejemplo, en una Tirada de la Cruz Simple la carta número 1 nos indica de qué trata el tema del cual el consultante se debe ocupar, el consejo deberá ser muy específico.

Tan específico, como decirle, si es el caso, por supuesto, que el asunto es mucho más profundo de lo que ambos están viendo a simple vista en esa carta número 1. Veámoslo con un ejemplo. Supongamos que esa carta número 1 sea La Torre que, por lo general, augura cosas no muy buenas.

Si los tarotistas actuasen sin ética profesional y/o sin conocimiento del tarot, bastaría con que le dijesen a quien está consultando, que “algo malo va a suceder o está sucediendo ya”. Pero, no debe ser así, por cuanto existen muchos otros factores que podrían  estar presentes en la vida actual o pasada del consultante. Y son esos otros factores, los que podrían cambiarle el sentido a la carta de La Torre. 

Ahora, la esencia y la naturaleza de una lectura sapiente y profesional, radica en indicarle al consultante cuáles son las cosas que deberá o, mejor aún, “tendrá” que hacer para evitar lo que, solo en un principio, podría “venírsele encima” a quien está consultando a este poderoso oráculo. El tarot nos ofrece esa espléndida posibilidad de cambiar lo que él mismo está augurando.

Parece un contrasentido, pero no lo es, en lo absoluto. Ello, por cuanto las cartas esotéricas nos cuentan una historia que puede ser cambiada. Es como decirle a un hijo: “si no estudias, vas a perder el examen, pero, si estudias, lo ganarás”. Lo mismo hace el tarot, pero usando la boca y la intuición del experto como interlocutoras.